No es correcto faltar a la moral o a los principios de otros. Esa integridad ética es necesaria para la convivencia de los seres humanos, pero va de la mano con las libertades que garantizan la libre expresión de cada persona.
Cito a magasotk.blogspot.com, uno de los muchos que están difundiendo la información publicada por Twitter:
A partir de este 26 de enero, Twitter advirtió que tendrá la capacidad de retener tweets en un país determinado si consideran que éste va contra las ideas o leyes de ese país, pero ese contenido podrá ser visto en el resto del mundo.
Al tomar esa decisión –inédita en su historia- se encargarán de comunicar al usuario de una forma “transparente” porqué su publicación fue retenida, según informaron en su página oficial.
“El intercambio abierto de información puede tener un impacto global positivo… casi todos los países del mundo están de acuerdo en que la libertad de expresión es un derecho humano. Muchos países también están de acuerdo en que la libertad de expresión lleva consigo responsabilidades y tiene límites”, comunicó este día.
En el mismo comunicado agregan algunos ejemplos que han servido como causas potenciales de que hayan creado este tipo de medidas.
Aquí se puede consultar esta información, aunque está en inglés:
http://blog.twitter.com/2012/01/tweets-still-must-flow.html
El problema es que quejarse así no generará presión contra la compañía. La permanencia de usuarios la mantiene vigente y eso hará que siga adelante con su plan, porque considera justificada su aplicación. Lo que es peor, la mayoría de los quejosos dicen lo que sea y no entienden lo que pasa.
¿Qué hacer? Pegarles donde más les duele. Pudimos organizarnos contra el Gobierno Estadounidense y evitar la aplicación de la SOPA, podríamos organizarnos y dañar profundamente a Twitter para dejarles claro que no aceptaremos censura. ¿Cómo hacerlo? Dejando de entrar a Twitter un solo día.
Un día de descenso de tráfico les dejará más claro y tendrá más impacto mediático. Les dolerá en su valoración en la bolsa. Le dolerá a sus inversionistas y a sus ejecutivos. Si no entienden una vez, entenderán con dos o tres.
Deberíamos de hacer notar con claridad que no dejaremos que nos obliguen a pensar como los gobiernos nos digan. No tiene nada que ver con dejar de lado el respeto y las buenas costumbres o con infringir la ley. Leyes bien hechas que no censuren son necesarias para establecer un juego limpio y parejo en las redes sociales, pero así debe ser primero. Que los pueblos construyan con sus gobiernos esas leyes y, entonces, de común acuerdo las cumplamos.
Pero que las compañías se coludan con los gobiernos para obligarnos a decir sólo lo que nos permitan, eso, sobre nosotros.
Si les parece buena idea, ayúdenme a difundir el Hashtag #undiasintwitter para evitar su censura. Si no pega, ni modo, es una idea, pero si logramos presionarlos ellos no nos presionarán a nosotros. Ojalá comprendan con #CensuramestaTwitter, pero si no lo hacen hay que tener listas opciones.
