¿Hasta dónde llegará TWD?

No voy a negar que recuerdo con nostalgia esos días en los que esperaba con emoción cada semana un capítulo nuevo de The Walking Dead. Recuerdo el día en que vi el primero, sentí miedo al preguntarme qué pasaría si sucediera algo así en la vida real, imaginar lo terrible que sería despertar sola en un hospital y al salir, darme cuenta que todo lo que conocía ha cambiado drásticamente y sentir ansiedad de no saber si mis seres queridos están bien, más aun, si aun viven o no.

Desde los primeros momentos me gustó mucho la fotografía, así como la actuación de la mayoría. Obviamente, me impactó el excelente maquillaje de los caminates, cosa que a la fecha no ha dejado de impresionarme.

En cuanto a los personajes, creo que de algún modo todos empatizamos con Rick desde el primer capítulo. Recuerdo haber sentido rechazo por Lori y sus exageradas expresiones de miedo y sorpresa, no así con Glenn, con quien me encariñé desde el inicio.
Luego en la segunda temporada, la llegada a la granja de los Greene; la telenovela del triángulo entre Shane, Lori y Rick, Carl gravemente herido (por estar lelo observando un venado) y por supuesto, la incesante e infructuosa búsqueda de Sophia.

Después, la llegada a la prisión en la tercera temporada, un nuevo lugar para vivir, no era el más bonito, pero era práctico y seguro. Recuerdo la escena en que vemos por primera vez a Michonne con su katana, y también al Gobernador, que en su momento nos parecía muy malo, ingenuos, no sabíamos lo que se avecinaba. Por otra parte, para bien o para mal ya no teníamos que ver a Lori, eso sí, llegó Judith, con todas las complicaciones que van incluidos en el paquete de cuidar un bebé en medio de un mundo tan hostil.

En el 2013 (wow, suena lejano), llegó la temporada 4 y nos mantuvimos pegados a la serie viendo el desarrollo de los controvertidos héroes Daryl y Carol.  El romance entre Maggie y Glenn floreciendo, como esas plantas que brotan de entre los bloques del piso de concreto.
En cuanto a los demás, era un hecho que no podrían estar tranquilos, ya que algunos se enfermaron, y luego, cuando por fin logran curarse, tienen que abandonar la prisión que se volvió inhabitable y durante el caos quedan separados en diferentes grupos. 

La quinta temporada fue tan bien recibida en su primer capítulo que este se ha considerado el de mayor rating de toda la serie. Todos estábamos con el pendiente de qué pasaría con Rick y los demás al haber llegado a Terminus y quedar encerrados en el vagón. Y claro, fue épico ver cómo Carol salvaba la fiesta.

Para la sexta temporada, conocimos Alexandria y muchos personajes nuevos. Si las cosas no habían sido lo suficientemente difíciles, probamos un poco más de la maldad humana, ya no sabíamos quienes eran “buenos” o “malos”, a ratos sentimos que de verdad ya no había esperanza para nadie. Nos dieron una probadita de lo que se tendría en un futuro con los Salvadores. Desde entonces, mucha información se veía en internet gracias a quienes leen el cómic, y eso nos mantuvo con grandes expectativas, mentalizándonos para despedir a personajes importantes. Como consecuencia, esta temporada fue tan llamativa que la serie calificó como la más vista en la televisión.

En la séptima temporada, con un público de más de 9 millones de personas (histórico), presenciamos (y muchos lloramos) la horrible muerte de Glenn, la serie nos llevó al punto más alto del miedo al conocer a Negan, recordándonos una vez más que de los muertos no se puede tener tanto miedo como de los vivos. Nadie sabe cuál será el futuro de Alexandria, o de El Reino, ni de La Cumbre y de los otros grupos importantes que nos fueron presentando.

Todavía la octava temporada mantuvo satisfactoriamente elevada la audiencia, con personajes como Ezekiel, o incluso Jadis , sin embargo, no puedo negar que comencé a sentir como que era un poco “mas de lo mismo”, ya saben, los humanos buenos luchando contra los humanos malos, los no tan malos tratando de ser buenos y los no tan buenos creyéndose muy buenos haciendo cosas malas. Hubo muertes de personajes queridos (Shiva, entre las pérdidas más dolorosas de la temporada) y momentos de mucho estrés, pero no sé, algo me faltaba; no sé si fue porque los comentarios de muchos seguidores del cómic (que sintieron tantas diferencias) llenaron nuestro criterio, o porque la serie se ha estirado más allá de lo que hoy en día el público puede soportar. Hemos aprendido que hay que saber estirar algo con cuidado para que no se rompa y tristemente, muchas series exitosas se han roto más o menos en esta etapa. O igual, tal vez fue porque la muerte de personajes como Carl nos cambiaron el ánimo, si a eso le sumamos que a Negan y a su gente (Los Salvadores) se les perdonó, generando así un panorama lleno de opiniones encontradas al respecto. 
Se sabe que el último capítulo de temporada tuvo una baja cantidad de espectadores. 

“¿Y ahora qué?”, se pregunta uno

Con todo lo anterior y con la noticia de la salida de Andrew Lincoln de la serie, comencé a ver la novena temporada, con un Negan encerrado en una prisión (para mi gusto, demasiado improvisada) y un grupo de Salvadores inconformes por tener que comer poco y estar bajo la supervisión constante de los enemigos. Entre una armonía pintada y una relativa estabilidad, se presenta el 5o capítulo para despedirnos (al menos en la serie) de Rick Grimes. 

Tenemos entonces a un gravemente herido Rick tomando una decisión muy difícil. En el camino que debe recorrer para salvar a todos, vemos dramáticos y nostálgicos flashazos del pasado, de cuando comenzó todo el caos zombi. 

Al finalizar el capítulo permanece una sensación amarga, aún así nos inyectan un poco de esperanza al ver a una Judith un poco más grande, ataviada con el famoso sombrero, muy bien armada y con una actitud muy similar a la de su difunto hermano Carl, además, queda claro que tiene un nuevo hermanito (sí, porque recordemos que no importa que tan apocalíptico sea todo, sefuramente siempre habrá tiempo para el arrimón, para la pasión, para el romance y el amor). Claro está, las edad de los niños me deja muchas preguntas acerca de cuánto tiempo ha transcurrido desde la “muerte” de Rick, y es inevitable intentar ver coincidencias en las lineas temporales tanto de The Walking Dead, su cómic y la serie de Fear the Walking Dead, más aun con la presencia de Morgan. 

Comienza uno a cuestionar ¿por qué, si han pasado tantos años, aun hay tantos caminantes?; es cierto que son más lentos y están bastante descompuestos, pero si ya ha pasado tanto tiempo, las probabilidades de que haya más hordas frescas deberían ser bajas, si a eso sumamos la descomposición común de un cadaver, ¿no se supone que con eso ya casi no debería haber?, a menos de que haya algo en el ambiente que los mantenga “vivos”. ¿Serán acaso los conservadores de la comida enlatada? ¿El forticalcio’ y el vitahierro’ del cereal? ¿Será el exceso de azúcar refinada de los alimentos procesados? ¿O tal vez mutaciones en el virus? ¿Las partículas de plástico que ya tenemos todos en la sangre? ¿Qué, díganme, qué es? Quiero saber para poder dormir tranquila. 

¿Y si le cortamos el cabello?

Y bueno, por si todo eso no fuera suficiente, debo decir que después de la desaparición de Rick, la “nueva” Carol, pues, no me decepciona, siempre será de mis heroínas favoritas, pero es agridulce verla tan confiada, con un outfit más relajado, como de reina de cuento (¡Ah, sí! Es que casi lo es), el cabello largo (el cual, si me lo permiten, le noto raras las extensiones) y lo que más ruido me hace, es ver que su actitud ha cambiado, por supuesto no es esa Carol de la primera temporada con tan baja autoestima, pero tampoco es esa Carol que dice con un arma en mano “mira las flores”. Vamos, que hasta Henry (su ya hijo) se lo comenta, lo bueno es que ella reflexiona y volvemos a ver (de algún modo) a la admirada mujer.

Claro está que no es la única que se ve relajada, a la mayoría de los personajes se les ve una actitud similar. Pienso que es lógico hasta cierto punto, que una vez que te sientes seguro la paranoia se va diluyendo, así pues, como todos ellos ya no sienten nuevas o grandes amenazas como lo eran Negan o los primeros caminantes (que por cierto, hasta corrían), están “cómodos y tranquilos”.

¿Ya hablan? ¿Y Negan?

En cuanto a las cosas terroríficas de la temporada, mencionemos el asunto de Los Susurradores, los cuales aparecen en el cómic y son lo suficientemente peligrosos para mantenernos un rato más mordiéndonos las uñas. Aun no he tenido el gusto de leer el cómic, pero tengo entendido que estos personajes no tienen buenas intenciones, que son nómadas y que han aprendido a vivir entre los zombis usando máscaras y “ropa” hecha con piel de muertos.

¡Oh! Y para agrandar el sufrimiento y los dolores de cabeza, tenemos el asunto de que Negan se ha escapado (lo dejaron libre a propósito o alguien no hizo bien su trabajo). Y entonces uno piensa, o vuelve a pensar: “Por eso debían matarlo”.

¡Ay! Puras promesas de campaña.

En fin, aunque hay varios detalles que no me satisfacen de la octava temporada y de la primera parte de la novena, entre ellos la falta del protagonista, y aun cuando -muy probablemente- ya no hay mucha gente que sigue la serie, creo que seguiré viéndola, no sé para cuánto dé mi curiosidad, terquedad, gusto por lo zombi, frikismo, o como quieran llamarle; pero de momento, estaré al pendiente de la continuación.

Por cierto, la segunda parte se comenzará a transmitir a partir del 10 de febrero a las 11 de la noche. Según el trailer habrá suficiente caos y muchas decisiones difíciles que tomar para varios de nuestros queridos personajes. También sigue en pie el lanzamiento de la película en la que sabremos qué pasó (y qué pasará) con Rick Grimes, se resolverá el misterio del helicóptero, su contacto con Jadis y qué diablos es una “persona A” o una “persona B”. 

Recuerden que en Netflix se puede ver hasta la séptima temporada, y en Fox Play están todas las temporadas, así como los capítulos más recientes.

Y en cuanto a Fear the Walking Dead se puede ver hasta la tercera temporada en Amazon Prime, pero de esta ya hablaremos en otra ocasión.  

Publicado en Noticias, Texto en morado.

Akire San

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