oveja_por_elsamurai

La fe, la vida, la muerte, la verdad y los niños

24 agosto, 2011

No hay nada tan frágil como la fe. A veces algunos vivimos tan llenos de fe que pareciera que el mundo es de un solo color. Otras veces, algunos hacemos tantas preguntas y nos permitimos tantas dudas que hasta otros se sienten alertados acerca de la falta de certeza y confianza que demostramos. Sin embargo, la fe es el centro, la columna de lo que creemos. La fe es lo que somos.

Sin embargo, vivimos en un mundo que se permite dudar, a pesar de que aun queda un amplio sector que condena las preguntas incómodas, esas que a mi me encantan y que, curiosamente, me hacen al final tener más fe. Desde luego que muchos evaden esas preguntas por lo cómodo que resulta el asumir contundente y obedientemente lo que se les enseña de manera tácita.

Dios hizo al mundo en 6 días literales, los dinosaurios murieron en el diluvio por no subir al arca, antes toda la tierra compartía un sólo clima debido a un vapor que salía del suelo y un larguísimo etcétera de eventos maravillosos. Todo es real para muchos y lo contrario es maligno. Aceptar que la tierra tiene millones de años, creer que los dinosaurios vivieron hace 75 millones y que el cambio climático de la tierra se ha dado en varias ocasiones sin incluir una inundación global pone a la gente que lo cree casi al nivel del anticristo.

Lo que es peor, estamos mal educando a nuestros hijos en pos de una fe idéntica a la que vivimos en nuestra juventud. Un ejemplo:

Hoy, mi esposa Akire lee una nota publicada por un contacto de Facebook, (uno que no he querido agregar porque se bien como es de religioso y amado por cierta elite de nuestra generación, a la que no quiero sacar de su mundo de caramelo). En dicha nota, cuenta cómo su hija de 8 años ha presentado dudas de fe, debido a que, “Dios” no ha respondido sus oraciones, como seguro sus padres le enseñaron que debía ser. La pequeña le comentó a su padre (cito textualmente):

el (Dios) no me ama pues no me cumple lo que le pido, mira le he pedido mejores amigos y nada, le he pedido dinero para comprarme mas juguetes y no me da, le pedí que la maestra no me regañara y me sigue regañando, le pedí que un niño me regalara sus juguetes favoritos y el se negó a dármelos cuando se los pedí, la otra vez le pedí que mi Mamá me comprara un peluche de Husky y nada, no lo hemos encontrado… Siento que cada vez me hace menos caso, ya no me quiere.

Esto es un ejemplo del cristianés que enseñamos a nuestros hijos en repetidas ocasiones usando los mismos versos que hace años obedientemente se nos dijo cómo interpretar y creer. Hoy, nuestros inteligentes e informados hijos no pueden ver la “magia” detrás de la confesión milagrosa de versos descontextualizados que les enseñamos porque las realidad, es que las cosas no pasan como decimos.

Dios es un padre que sabe negarnos cosas. Es un Padre que responde nuestras oraciones en su tiempo, no en el nuestro. Es un Rey soberano que sabe callar y lo hace, que sabe quitar y quita, que decide negar y nos niega. No es un Dios que sólo da, no es un Dios de hijos consentidos. Esa es la vida real a la que nuestros hijos se enfrentarán cuando crezcan, y no el maravilloso mundo mágico del “declara y lo tendrás” que les hemos enseñado.

Lo peor, es que esta pequeña, al enfrentar la muerte accidental y catastrófica de una muy pequeña mascota muy amada, no es enfrentada a la realidad. Se le lleva al veterinario, quien sustituye al pequeño animalito por otro de idéntico aspecto físico, creando en la niña con dudas un rayo de esperanza… pero no fe, aunque se vean iguales.

La fe no está basada en mentiras, ni en sustituciones endebles. ¿Qué haría la niña si supiera que el animalito sí murió y que sus padres coludidos con el veterinario sustituyeron a la mascotita por otro? No quiero verme impasible como juez religioso, pero en más de dos décadas dedicadas a la educación cristiana infantil, siempre he recomendado que los padres eduquen a sus hijos enfrentándolos a la realidad. ¿Para que? Para que sepan enfrentarse a las condiciones reales y prácticas de la vida cuando dejen las faldas de mamá y la cartera de papá.

Sí, el cristiano del primer siglo pasó por persecuciones, hambre, desnudez, muertes dolorosas, cárceles, leones, azotes y condenas étnicas. Hoy enseñamos a nuestros hijos que Dios es bueno y poderoso para darnos otro cartucho de XBox, suplirnos de un vestido en el Palacio de Hierro, darnos un juguete más, arreglar milagrosamente nuestros problemas o mejorar nuestra vida social. Hace 2mil años se educaba a los niños para tener la certeza de que a pesar de las dificultades, Dios nos da la esperanza de una mejor vida después de la dificultad.

Yo he pedido por milagros. A veces he pedido por dinero para cubrir una necesidad. Cada día pido a Dios que haga el milagro de mantener mi caracter bajo su control y mis emociones en el grado correcto; sin embargo, siempre soy yo quien toma la decisión de hacer lo bueno o lo malo y quien decide aprender en medio de la necesidad.

A veces veo a esa elite de cristianos de mi generación, seguros en su trabajo bien remunerado regodearse del poder de Dios y su favor cada que pueden comprarse ropa nueva, cambiar de auto, comprar casa o recibir uno más de los muchos diplomas de primer lugar de sus hijos en una muy cara escuela. No puedo condenarlos. Sus decisiones les han llevado a vivir una vida acomodada y su fe, corta y poco desarrollada, les permite creer que es Dios quien les favorece; y sí, de algún modo. Pero diariamente veo decenas de cristianos de mi generación y de otros más cercanas que sin vivir pecados sexuales (que son los más criticados por la opulencia cristianoide), que sin tener dudas cataclísmicas o sin hacer daño a otros viven dando a los demás buenos ejemplos de fe y creando amor y confianza. A ellos a veces les va mal, a veces se les complica el pago del agua y se las cortan, en ocasiones tienen que buscar algún amigo o familiar para comer un día o dos o aceptar ropa usada para estirar un poco su sueldo, del que dan diezmo cada domingo.

Algunos cristianos, muchos de hecho, al pasar de los años, envueltos en los hechos de la vida real se enfrentan a la pregunta más trascendental: ¿Qué hace que Dios no me responda? ¿Será que no me ama porque no me cumple lo que le pido? Entonces aprenden que Dios también sabe negar y sabe dar a tiempo, aunque ese tiempo se aleje de la inmediatez que esperamos.

Akire y yo queremos educar a nuestra hija para que aprenda a tomar la perspectiva de Job:

«Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo he de partir.
El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
¡Bendito sea el nombre del Señor!»
A pesar de todo esto, Job no pecó ni le echó la culpa a Dios.

Job 1:21-22

Pero bueno, muchos se hacen pelotas para hacer coincidir la perspectiva de el “Dios de Job” que permitió su infortunio con la del Dios de… bueno, ese dios de super éxito que se vende hoy en día. Dios es bueno, como dije antes, siempre.

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7 Comments

  1. Hector dice:

    Buenísimo escrito, Carlos! Llega justo en un momento en el que ando por dos “fe”: como la niña, en que Dios no me quiere porque no me da lo que le pido (y ojo, no estoy pidiendo nada material); y en la otra que tengo que aprender a ser constante en la oración, practicar lo que me dice Dios a pesar de que a veces no veo un “final feliz”.

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  2. Hector dice:

    Toda la vida he sido “cómodo” y en el fondo sé que Dios me está desacomodando, no me gusta pero hago el esfuerzo!

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  3. Akiresan dice:

    Muchos argumentarían que es cruel enfrentar a un niño a la cruda realidad. Sin embargo, pienso que hay cosas que ni son crudas y ni van a causar un trauma en los niños si uno se toma el tiempo de platicar con ellos, explicarles, contestarles sus dudas, no conforme a lo que la religión marca que les contestemos, sino conforme a lo que sabemos que Dios espera de nosotros y de ellos, si conocemos a nuestros hijos sabremos cómo llegarles y qué palabras usar, no necesitamos estudios teológicos para ello y mucho menos necesitamos mentiras.
    Pienso que es más traumático, por decir de un modo, hacerlos creer que la vida es un caramelito. Tarde o temprano verán a su alrededor, descubrirán que las cosas no son como sus padres o sus pastores les dijeron (mintiendo) y entonces la desilusión será peor… o como en algunos casos que conocemos; crecen esperando que todos les arreglen la vida; obligan, chantajean, controlan y luego juzgan a quienes no viven como ellos. Nomás por que aprendieron a tapar el sol con un dedo y diciendo que “Dios es bueno” por haberles dado un dedo con qué tapar el sol.

    Los cristianos hemos contribuido a que la gente esté “vacunada” contra todo lo que tenga que ver con cristianismo, Dios, Jesús, evangelio y palabras similares. Se ha mentido a la humanidad con oraciones y frases que más bien parecen sacadas de un libro de magia (repita-declare-crea-declare otravez-y espere los resultados).

    Ya son muchos corazones severamente dañados gracias a las mentiritas piadosas.

    Y luego la contradicción!! Como cristianos muchos se quejan (especialmente los conservadores y moralistas) de la perdición, de la falta de valores, del aborto, de los homosexuales, de los divorcios, de la corrupción… pero no dudan en mentir para no perder gente en la congregación o por miedo a que sus hijos pierdan la fe.

    Como padres todos desearíamos que nuestros hijos “se encuentren con Dios” de manera personal, no por imposición, y sin embargo, ahí vamos como siempre a ejercer control, le damos ayudaditas a Dios porque pensamos que los que amamos no tendrán la capacidad de crecer por sí solos y caminar de la mano de Dios…sí! sólo de Dios… por que al fin y al cabo, los padres tarde o temprano moriremos y ¿entonces? ¿quién les pintará de color rosa el mundo a nuestros hijos? ¿que harán cuando hayamos partido? ¿Se tirarán al suelo a llorar o harán una religión contraria a la que sus padres les enseñaron porque sienten enojo y rencor?
    Pienso que sus dudas y quejas contra Dios serán más grandes y más difíciles de contestar.
    ¿Fe? En qué o en quién confiarán cuando todos les hayan mentido (y en esos momentos hasta uno cree que Dios también mintió…)
    La confianza y la fe son cosa delicada. Inventar cosas para incrementar la fe puede tener consecuencias graves. Ya se ha visto a lo largo de la historia.

    No tiene nada de malo enseñar a nuestros hijos que hay cosas que suceden en la vida de manera circunstancial, por que así funciona la vida y punto. Que la muerte es algo natural y que si no suceden milagros puede haber un sinfin de razones, incluyendo la de que Dios aveces da y aveces no y que hay que aprender a vivir contentos con lo que tenemos. Por que él, como Padre, espera que veamos la vida más allá de lo material y más allá de nuestros propios deseos. Que dejemos nuestro ego y veamos lo práctico y eterno.

    Y al igual que tu, repito con toda certeza, Dios es bueno SIEMPRE. Aun cuando las cosas no salgan según mis anhelos.

    PD excelente post! entendiste perfecto lo que había en mi corazón. Y qué mejor lugar para expresarse libremente que aquí. Sabemos que en FB la mayoría de los cristianos conservadores escriben notas para verse teologocool, o por esperar aprobación, o por que creen que todos aprenden de ellos o por que les gusta que todos estén de acuerdo y pongan “megusta”; no están dispuestos a un debate o a un intercambio de opiniones por que lo consideran división. Ante eso no se puede hacer nada más que usar los medios propios.

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  4. Lo recomiendo en mi muro y lo hago correr entre los amigos. Con el mismo evangelio, otra iglesia es posible

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  5. Flippyman dice:

    Excelente post mi querido Samurai. Yo tambien estoy de acuerdo en que a los niños hay que contestarles con la verdad, obvio en terminos que ellos entiendan, pero sin decir mentiras. Me acordaste de un post que una vez puso Akire sobre una maestra que le decia a los padres que no les contaran ciertas cosas a los niños porque perdian su inocencia (o algo asi). Inocencia no es sinonimo de ignorancia. Un niño que pregunta algo es porque generalmente esta listo para saberlo y de cualquier manera, es mucho mejor que lo escuche de sus padres que de tonterias que vea en la tele o en peliculas o que le cuenten sus amigos.

    Yo tambien creo que el valor “cruel” es un valor que nosotros le asignamos a las cosas y que sin querer transferimos a nuestros hijos. Es “cruel” que se muera una mascota o inclusive un ser querido? Yo creo que no, sino que es un valor que le transmitimos a un niño, asi como podriamos enseñarle que la muerte es una parte natural de la vida. Es cruel que alguien gane mas que otro? Que Santa les traiga regalos a unos niños y a otros no? Es malo que haya homosexuales o gente que crea en otra religion? Como dice Akire, asi es la vida, asi funciona y punto. En todo caso hay cosas correctas o incorrectas o apropiadas e inapropiadas y es ahi donde tenemos nuestro poder de decision para actuar sobre las causas o acciones que elijamos, un poder que podemos transmitirle a nuestros hijos.

    Hablando de eso, me gusto tu post porque lo que dices implica hacerte responsable de tu propia vida. Para mi es muy importante porque dejas de ser una victima de las circunstancias y tomas las acciones y los riesgos que conllevan a lograr lo que quieres en tu vida. No esperas que Dios te resuelva la vida solo por rezar unas oraciones. Y sobre todo es crucial transmitirle eso a los niños, porque tarde o temprano va a llegar el dia que se enfrenten con el mundo y se den cuenta que las cosas no son tan bonitas como las pintan en plaza sesamo o en los comerciales de TV.

    Un abrazo con cariño.

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  6. Leo_On dice:

    Excelente Samu… Ahora que voy a ser padre estoy en una encrucijada sobre como educar a mis futuros hijos…

    Quiero esforzarme por darles lo mejor, pero sin perder la salud en el proceso, educarlos “cristianamente” pero sin cometer los errores garrafales que se cometen tanto al sobreprotejerlos como al dejarlos demasiado solos, darles livertad para que puedan elegir pero sin llegar a los extremos…

    He leido algunso libros, visto algunas piedricaciones/conferencias sobre como educar a los hijos y me dan risa, exponen cosas a todas luces disfuncionales o irreales, aveces, llego a la conclusion que lo mejor seria educar fuera de el cristianismo y que llegado el momento elija la Fe que mas le convenza…

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  7. [...] La vez pasada me quedé con muchas cosas que decir. La verdad es que esto de la educación infantil siempre es bien complicado de tratar, no sólo porque siempre sale un experto que dice darnos la panacea de la formación infantil ideal o una persona que, si bien reconoce que no debe ser tomado muy en serio, también logra crear estilos educativos y, desde luego, tenemos a los maestros cristianoides que siempre saben qué hacer, siempre están convencidos y siempre acusan de infieles y malos padres a quienes no hacen “opcional y voluntariamente” lo que ellos dicen. [...]

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