La realidad del terremoto anunciado en la Ciudad de México por Gabriel Curiel Flores

Desde hace unos días, un supuesto “anuncio científico” ha circulado por las redes sociales haciendo énfasis en la teórica e inminente llegada de un terremoto de al menos 8.2º en la escala de Richter que tendría lugar en el área Centro de México. El anuncio tiene lugar desde un blog gratuito publicado en Blogspot y acreditado al Ing. Gabriel Curiel Flores, basando sus anuncios en su propia “Teoría de las Fuerzas Gravitacionales“.

En el blog predicterremotos.blogspot.mx se transcribe a lo largo de varias publicaciones la advertencia, dirigida al ejecutivo del país, para que se prepare ante “un gran terremoto que va a afectar a la Cd. de México“, lo cual ha generado grandes dudas, expectativas y polémica debido a que se presenta en términos “científicos” y da alegatos en tecnicismos poco ocupados por la población general.

Sin embargo, a juicio de esta redacción y con las reservas del caso, consideramos que existen ciertas pistas que nos alertan para no tomar en serio estas afirmaciones. Aquí, me permito presentar los detalles de por qué no debemos tomar en serio los avisos viralizados a partir de esta supuesta teoría. Dejamos abierta la puerta a la réplica.

La falta de rigor científico

El método científico, exige por lo menos la implementación de una base empírica y una fase de medición en circunstancias controladas; es decir, que para establecer una ley o una validación científica, se deben de tener gran cantidad de mediciones bajo condiciones reguladas, medibles y cuantificables. Toda observación natural bajo condiciones irregulares, cíclicas o indeterminadas puede generar una teoría, pero no establecer una ley. Por tanto, al ser una teoría, cada planteamiento presentado está sujeto a fallos y alteraciones, así como a errores en la observación de sus elementos. Después de leer varios de los artículos publicados por el Ingeniero Gabriel Curiel Flores, podemos encontrar que todas las mediciones recopiladas son estadísticas y no ocupa equipos que permitan una observación y medición regular ni aporta datos de control para realizar comparaciones.

Básicamente, la teoría expuesta en la que se basan las advertencias del Ingeniero, son una acumulación de cifras estadísticas de movimientos telúricos de cierta magnitud, cruzados con datos de la actividad solar y observaciones astronómicas, que, en sí mismos, no aportan resultados concluyentes, controlados ni experimentales. En cambio, hasta las leyes más complejas de la física como la Ley Universal de la Relatividad han tenido comprobaciones medibles y cuantificables en condiciones controladas, a pesar de lo innovador de las mismas en su tiempo.

¿Quién es Gabriel Curiel?

Ni una fotografía, imágen alterna o dato biográfico o curricular es expuesto en su propio blog. No existen datos acerca de sus estudios ni precisión en su área de especialidad en algún apartado que se pueda hallar. Sin embargo, se dice expositor en varios congresos y conferencias acerca de del tema, donde dice presentar su teoría.

El problema es que ni el blog, ni autoridad alguna, universidad o empresa, aportan datos curriculares o respaldo a las investigaciones del Ingeniero Curiel, quien, salvo de manera aislada, menciona datos de su interés en el tema. Una vez más, falta de rigor científico o profesional hacen dudar de la presentación de sus ideas. Esto se arreglaría pertinentemente si publicara sus datos biográficos o curriculares dentro del blog mismo y pudieran tenerse referencias de su trabajo dentro de instituciones que avalen su credibilidad. De ser así, estamos esperando poder contar con ellas.

Las teorías del fin del mundo, presentes

La advertencia parece fruto de una película de Hollywood, donde un científico poco conocido descubre el inminente fin de la tierra y hace una advertencia al Presidente, pero no es atendido; por lo que publica sus conclusiones en un blog y, así, un par de héroes adolescentes, un exempleado de gobierno y una chica ‘buenona’ lo contactan para de ese modo, salvar al planeta y hacer varios millones de dólares en taquilla. Parece una idea de Michael Bay.

Pero realmente hay otra cosa que me hace concluir que esta es otra idea apocalíptica llevada a la viralidad mediática: El mismo Ingeniero Curiel menciona la relación de su teoría con los ciclos del calendario maya en relación al 2012. Esto sucede en el post publicado el martes, 27 de diciembre de 2011, donde hace una invitación:

Por lo pronto quiero INVITARLOS   a  una conferencia de una prueba científica de los ciclos del tiempo Maya y su relación con el 2012, que voy a presentar el próximo jueves 29 de diciembre a las  11:00 hrs  en el Hotel OMNI Cancún.

Estamos de acuerdo, casi todos, salvo los creyentes de lo oculto y lo metafísico, que la teoría de los ciclos mayas, el fin del mundo en el 2012 y el conocimiento que “tenían los mayas” acerca del fin de los tiempos, son ideas que se exageraron y se acumularon en la enorme lista de Apocalipsis, Armagedones y Ragnaröks que profetas, santos, iluminados de sectas y científicos independientes lanzan cada cierto tiempo.

Y aunque niega que su deseo sea “anunciar el fin del mundo”, confirma que se basa en su conocimiento de los ciclos mayas:

Mi trabajo si tiene parte de su fundamento en los cálculos ESTRICTAMENTE ASTRONÓMICOS (científicos) DE LA CULTURA MAYA, Y DE SU FORMA CÍCLICA DE MEDIR EL TIEMPO, aparte mi trabajo es un estudio estadístico de ocurrencia de terremotos y otros fenómenos naturales y mi intención NO es anunciar cataclismos ni predicciones sin fundamento del fin del mundo.

Y ante las fallas en la interpretación del calendario Maya, los ciclos del mismo mal aplicados, la consideración de que sus ideas son conclusiones con base en datos estadísticos y que al final ha ocupado su blog específicamente para hacer advertencias catastrofistas acerca de un terremoto que supuestamente tendrá lugar antes del fin de año, no podemos si no dudar de sus afirmaciones.

Datos imprecisos

En la publicación titulada “pronóstico de terremotos 2012” anuncia un terremoto que tendría lugar en norteamérica dentro de los meses siguientes a abril de 2012 (el énfasis en la cita, es del autor):

EXISTE UNA ALTA PROBABILIDAD DE QUE EN LOS PRÓXIMOS MESES OCURRA UN TERREMOTO DE GRAN MAGNITUD EN LA COSTA PACÍFICA DE NORTE-AMÉRICA (Oaxaca-Mex hasta Alaska)

Una enorme extensión de terreno, a lo largo de varios meses sin precisión cuantificable. ¿Qué es un terremoto de “gran magnitud” y a partir de qué escala debe considerarse así? En los datos recopilados en Wikipedia, acerca de los sismos en el año de 2012, aparece un movimiento telúrico localizado en Oaxaca, a 20 kilometros de Ometepec, Guerrero el 20 de marzo dejando 2 muertos, es decir, antes de su afirmación.

Un sismo de 7.2 grados sacudió a Chiapas y se sintió en Guatemala el 1 de mayo de 2012, pero este epicentro pertenece a una placa diferente a la señalada a la predicción. El 5 de septiembre hubo un sismo en Costa Rica de 7.6º pero apenas y se percibió en México. Un sismo de 7.8 grados se registró en Haida Gwaii, Canadá, a 17.5 km de profundidad el 27 de octubre, generando un Tsunami de 2 a 5 metros de altura. Este último evento podría ser el más parecido a lo anunciado, pero debemos entender que es muy fácil hacer anuncios de este tipo, en plazos tan extensos y territorios tan grandes, pues todos los días se registran movimientos telúricos a lo largo de las fallas tectónicas y sólo es cuestión de tiempo para que se presente un sismo de una intensidad superior a los 5º en el plazo determinado de 8 meses. No es cuestión de estadística, si no de puntería.

En 2010 hubo un total de 45 terremotos en el globo, 29 en 2011, 34 en 2012 y hasta la fecha, en 2013 se han presentado 24 fenómenos sísmicos mayores. 28 sismos superiores a 7º en 2009 y en 2008, muestran una gran similitud, al 2011, por lo que cabe cuestionarnos si realmente aumenta la actividad sísmica cada año y si es tan complicado imaginar que en algún lugar de un país claramente sísmico se dará o no un temblor mayor a los 7º Richter.

Predecir terremotos es imposible, dicen los expertos

En SinEmbargo se publicó un reportaje el 3 de julio de 2013 acerca de la imposibilidad de predecir sismos, retomando la opinión del Dr. Raúl Valenzuela Wong, Investigador Titular A del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, y en dicha investigación se dice:

El Dr. Valenzuela Wong explicó que los sismos no se pueden predecir porque mucha de la información se encuentra muy por debajo del suelo que pisamos. Los temblores son el resultado de un proceso muy complejo que ocurre a kilómetros de distancia de la superficie terrestre, en la litósfera, hacia las profundidades de nuestro planeta. Por eso es muy difícil acceder a ella y medirla.

La investigación de SinEmbargo concluye contundentemente con la opinión del Dr. Valenzuela Wong: “Más allá de tratar de hacer una predicción, el enfoque más acertado y sensato es el de estar preparados. Me refiero a garantizar la seguridad y las buenas condiciones de los edificios, porque sabemos que se pueden realizar construcciones que resistan prácticamente cualquier sismo. Con edificios más resistentes, el hecho de poder o no predecir un sismo no tendría importancia. Así como el martes 20 de marzo del 2012 el epicentro fue en la costa de los Estados de Guerrero y Oaxaca, a lo mejor dentro de diez minutos o en 20 años, puede ocurrir en la Brecha de Guerrero, o en el Estado de Jalisco, o en Baja California”.

Predecir lo inevitable

Predecir algo improbable sería verdaderamente muestra del talento, virtud o don de un oráculo; así mismo, de la sapiencia y conocimiento de quien con datos científicos reales pudiera anticiparse a las mecánicas climáticas o geológicas y, por tanto, es el santo grial de los investigadores, para así salvar vidas al conocer con anticipación el recorrido de un huracán, la aparición de un tornado o la presencia de actividad sísmica catastrófica; sin embargo el clima y las fallas tectónicas no tienen comportamientos predecibles, pese a que se les observe a detalle.

Así pues, los científicos han podido observar comportamientos de nuestro planeta que se anticipan a los fenómenos en cuestión y que, de atenderse con la debida precaución, permiten pronosticar la probable presencia de eventos y meteoros que pudieran ser problemáticos. De este modo, se tiene una lista de posibles fenómenos tropicales en el país dentro de una temporada, lo que permite poner en alerta a los estados costeros en caso de huracanes, pero es imposible saber los días o intensidad de los meteoros, así como las rutas que seguirán las tormentas.

Con los sismos sucede lo mismo, pues se han podido clasificar ciertas zonas que contienen un almacenamiento de presión y energía sísmica. Uno de ellos, señaló en 2010 el investigador Víctor Manuel Cruz, de la UNAM, es  conocido como “Brecha de Guerrero”, importante, pues a lo largo de la franja costera de Guerrero se han registrado cientos de sismos, “pero hay un espacio en blanco” menciona el investigador, “y es en ese punto donde podría ocurrir el temblor de gran intensidad, ya que no se ha presentado liberación de energía”, esto, desde hace 110 años ya. Otra zona donde se podría presentar un “gran sismo” es la Falla de San Andrés, en los estados de California de México y Estados Unidos, punto donde desde hace décadas se espera al sismo ya nombrado como “el grande” y que hasta este momento no ha aparecido. Sin embargo, la acumulación de energía en estas y otras zonas hace fácil predecir que en algún momento de cada año se dará un movimiento mayor; lo que sería de esperar aunque no es común ni regular en estas zonas específicas.

¿Entonces? ¿Es verdad o no?

Como toda teoría, antes de ser considerada seriamente, debe de comprobarse su validez. De ser certificada por otros expertos y comprobada en condiciones controladas, estaremos frente a un científico mexicano revolucionario. De ser descubierta su acción como una suposición no científica amparada en teorías del fin del mundo maya y ciclos astronómicos que, hasta este momento, se sabe no tienen que ver con los movimientos telúricos, de seguro pasará a ser un aviso mediático más de los muchos que se hacen acerca de la presencia de desastres que no llegan a suceder.

El anticiparse “por prevenir” basado en teorías no verificadas, generar expectativa y aún, dirigirse al presidente de México para “echarle la bolita” en caso de no ser atendido, es irresponsable. Tanto o más que los medios comuniquen sus ideas llamándolas “científicas” cuando el mismo Ingeniero Curiel no presenta documentación suya, ni institución que lo avale o una investigación de campo o condiciones cuantificables de control en los términos pertinentes.

Lo que se ha logrado, en lugar de informar a la sociedad con derecho a saber, es generar una lluvia mediática de datos imprecisos que son llamados “científicos” sin cumplir a cabalidad lo que la ciencia exige. La Geological Society of América está solicitando datos precisos y en formatos adecuados para poder publicar las conclusiones del Ingeniero Curiel Flores y en sus palabras, “National Geographic ya me respondió preguntándome qué científico profesional ha revisado y aprobado mi trabajo, para poder ellos evaluar si hacen uso de mi Teoría de las Fuerzas Gravitacionales“.

Desde luego, en este momento, todo entra en la rama de la precaución, pero en el descontrol del uso de las redes sociales, todo puede caer muy pronto en el caos, las teorías de conspiración y ocultamiento de información y una paranoia social que se ha dado en casos como el cambio de milenio y el fin del ciclo calendárico maya citado por el mismo Ingeniero Gabriel Curiel Flores como inspiración a su trabajo.

La amenaza de un terremoto se cierne sobre la Capital del País desde hace años. Si sucede, es algo que se espera desde 1985; si no, ¿contará como el 2% de probabilidad de error que se marcó el Ingeniero Curiel?

Acerca del autor

13 comentarios

  1. Víctor Rogelio Hernández Marroquín
    • Carlos González "El Samurái"
  2. Mario Hernández
    • Carlos González "El Samurái"
  3. javier valdes
  4. SEÑOR MONO
  5. Rulas
    • rofas
  6. rofas
  7. David
  8. Leonardo
  9. ros
  10. avejorro