
1 agosto, 2011
El título no dice mucho, pero realmente no importa. Lo describo en pocas palabras: Singularidad es el crecimiento de la inteligencia para convertirse en una super-inteligencia. En términos de Inteligencia Artificial, la singularidad es el punto de llegada a la existencia de una inteligencia cibernética igual o superior a la humana. ¿Qué tiene que ver con la iglesia? Pasa y lee…
Una de las metas de vivir en el Reino de los Cielos, es lograr deshacernos de los límites de nuestra humanidad y ser una expresión de la perfección de Cristo. Este pensamiento estóico está expresado en el nuevo testamento en la búsqueda de la pureza y de la muerte del yo, derribándolo del trono de nuestro corazón y ubicando los pensamientos de Dios en nosotros. Aunque muchos se enojen, esto, si bien es parte de la revelación divina, es también expresado por la influencia helenista en los pensadores recopilados en el nuevo testamento.
Quiero insistir en que en este inicio de siglo, la iglesia está viviendo un punto de quiebre, una reordenación, más que una renovación y un reenfoque más que un avivamiento; todos somos parte de ello y no podemos quedar fuera; tarde que temprano tomaremos parte en uno de los bandos; no los que marcan la división entre denominaciones y sectas evangélicas, si no en la manera de vivir nuestro progreso cristiano.
Cuando John Bunyan escribió El progreso del Peregrino logró para el círculo evangélico una ilustración clara y precisa del andar de un cristiano a través de ciertas etapas de su desarrollo espiritual. La obra, vigente en muchas cosas a la fecha, sin embargo, no puede retratar, quizá por la falta de observación del autor, que en el avance de los tiempos, ser cristiano no puede ser igual ayer a hoy. Si bien, todo se trata de creer, mantener la fe y guardarnos de sostener nuestra relación con Dios, hay ciertos perfiles culturales, de conocimiento y de comprensión de la realidad que dependen de la época.
Esa es la razón por la que en tiempos del Antiguo Testamento, los Patriarcas de Israel son felices esposos de muchas mujeres y concubinas; mientras que en el Nuevo Testamento, se considera casto y correcto ser marido de una sola mujer. Por ello, la alimentación con carne y el consumo de vino depende de hábitos, la intensión del consumidor y de su origen étnico, incluso de su estado de salud; siendo así, podemos entender que si bien los principios expresados como la Voz de Dios -El espíritu de la Palabra- y no la letra, son los valores eternos a alcanzar; pero las costumbres y contextos específicos son claramente una expresión limitada a un tiempo o ciclo claramente definido.
Esta evolución, este acercamiento a una inteligencia global nos obliga a tomar temas nuevos con actitudes de hace 2000 años o incluso de hace 6000. ¿Es pecado copiar una canción de un CD y enviarla por correo a 200 destinatarios? ¿Es lícito divorciarse de una pareja violenta que somete a humillación continua al cónyuge? ¿Un niño debe ser educado con rudeza y “azotes bíblicos” a pesar de que esto es considerado como violencia doméstica o es causante de desórdenes emocionales? ¿La esposa recibirá más “gloria” de vivir al cuidado de su marido e hijos? ¿Una mujer que decide laborar fuera de casa y un marido que decide quedarse a cuidar de los hijos, representan un matrimonio en desorden y fuera de la voluntad de Dios?
¿Cómo puede un cristiano resolver los enigmas y cuestionamientos modernos, como el Copyright, la distribución de contenidos, los estimulantes que no eran conocidos en los tiempos bíblicos, la transculturización, el uso de tecnologías de la información, la globalización y los nuevos descubrimientos cósmicos usando el contenido de un libro que describe al mundo como un plano envuelto por bóvedas esféricas y con ventanas que traspasan los niveles de los cielos?
Entonces, estamos ante una disyuntiva, un dilema de compleja resolución. ¿Es mi hijo un caprichoso consentido que debe ser educado con severidad y “golpes en amor” o es un chico con problemas emocionales que deben ser tratados para ayudarle a adaptarse y crecer sin más dificultades? Así, en todos los casos.
Fayerwayer publica:
Volvamos a la velocidad de la innovación. Cuenta la historia que en 1005 una princesa bizantina se casó con un duque veneciano y trajo consigo a Italia un tenedor de oro, algo nunca antes visto, causando horror en la corte de Venecia. “El alimento es un regalo de Dios”, escribieron los clérigos de la época, “utilizar un instrumento artificial para llevarlo a la boca implica que no es digno de ser tocado”. Así clasificaron inmediatamente al tenedor como una herramienta del demonio y pospusieron su masificación por al menos medio milenio más. Más tarde, en 1878, el presidente de Western Union, la mayor compañía de telégrafos de la época, desechó la idea del teléfono, por ser “nada más que un juguete”, cuando Bell le quiso vender su invención por sólo US$100.000. En 1946, el presidente de 20th Century Fox declaró que la televisión no tendría éxito porque la gente “se aburriría de mirar una caja todas las noches”. Famosa es la cita (no tan precisa), de Thomas Watson, presidente de IBM en 1943, dónde supuestamente declaró que “el mercado mundial de computadores es quizás de cinco unidades”, aunque insistió que en realidad se refería a la cantidad de unidades que ellos lograrían vender. Su primer pedido fue de 18 computadores.
Al final, todos usamos tenedores, llevamos teléfonos en los bolsillos, vemos TV (incluso con canales y contenidos evangélicos) y poseemos por lo menos una computadora en casa. Sería ridículo tratar de mantenernos apegados a los tiempos pasados como símbolo de pureza, y a pesar de ello, hay quien lo intenta (y no hablo de los descendientes de los Anabaptistas).
Un día, en un futuro no muy lejano, quizá en 20 años, por allá del 2030, la iglesia se debatirá entre las teleiglesias, muy comunes para esas fechas y las iglesias locales. Se acusará a los telecristianos de convivir de manera virtual entre ellos y se expresará lo bello de tener contacto físico (de esto, ya se comienzan a ver los primeros debates). En 20 años la distribución de la música cristiana será exclusivamente online, y se podrá descargar a los dispositivos móbiles el concierto, alabanza o predicación en tiempo real para guardarlos y retransmitirlos desde el momento en que se producen. Se alentará la distribución libre, pero las iglesias limitarán estas libertades a los que transfieran sus diezmos desde sus dispositivos móbiles, usando terminales NFC en lugar de bandejas de efectivo. Al final, adaptaremos lo que criticamos para quitarle lo malo, porque nos daremos cuenta de que sólo era malo porque así lo veíamos.
Cada iglesia tendrá su canal de TV Online, libros electrónicos que se venderán más que libros impresos y hasta reuniones de jóvenes que serán organizadas para hacer teleevangelismo virtual dirigiéndose masivamente a los espacios de convivencia social virtuales en tiempo real.
Y un día, Google, Skynet o Hal 9000 quizá se pregunten si ellos pueden ser salvados, o si existe un salvador, porque su lógica les impide creer. Lógica, palabra que nace de “logos”. Quizá entonces, no le parezca a alguna inteligencia artificial tan ridículo creer en un Salvador como Cristo. Fantaseo, pero no sabemos qué pasaría si un cerebro positrónico quisiera conocer más del mensaje de la bíblia. El problema es que tampoco estamos preparados para adaptarnos a lo que viene en forma pacífica y bien lograda; llegaremos al futuro, pero seguiremos atados al pasado.
Los cristianos del 2030 tendrán alabanzas en Raegetón, ese ritmo que se retomará por ser tan “retro”, y acusarán a los jóvenes de su época por malvivir con ritmos paganos, siendo nuestros tiempos tan inocentes y limpios. Esa es la tendencia humana… decir que nuestros viejos tiempos siempre fueron mejores; no importando que las drogas fueran comunes, o el racismo, o la denigración a la mujer, la esclavitud, la condena a la higiene, la veneración a los reyes, o se diera culto a los textos manuscritos.
Algunos vivirán con más estoicismo, otros con más amplitud de ideas, pero otros, quiero pensar que seremos libres para ser creyentes y seguir creciendo sin ataduras humanas lo que Dios desató poniendo a su hijo en una cruz.
Blog cristiano Poder en Línea

Este blog y todo su contenido, a menos que se exprese específicamente lo contrario, está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.
Diseño y hospedaje por Taller Creativo Hikari, en base al tema Gridly de Eleven Themes
Muy interesante tu reflexión, las cosas ciertamente cambian a través de los siglos..
yo la verdad sí criticaría a los telecristianos: eso sería el colmo de la flojera y la mejor excusa para no ir a la reunión, por eso es reunión, congregación= grupo de personas, no porque sea centro social o para conocer gente sino para juntos alabar a Dios!
también a lo del reggaetón: es más eso ya se está empezando a dar, en lo personal me “choca” ese género musical, pero yo creo que no es porque sea en sí un ritmo “malo” sino más bien por el contexto secular (sobre todo por las letras que lo acompañan y el “baile” si aún se le puede llamar así que a veces practica al ritmo de reggaetón).
Yo creo que para todo lo que va apareciendo frente a nosotros no estamos solos, Dios nos ha dado sabiduría para poder discriminar y desechar lo que no nos conviene de lo que sí. hay que aplicarla y si no la tenemos hay que pedirla por DHL al cielo jeje.
sólo queda la incertidumbre sobre si este mundo llegará a tales horizontes porque no sabemos a qué hora vendrá el Señor, pero es algo muy intrigante si una inteligencia artificial sería capaz de entender algo así.
Este es uno de mis post favoritos