Después de tantas cosas que sucedieron esta semana, como el #BlackoutSopa y el cierre de Megaupload el escenario ha cambiado radicalmente. Hoy son muchos los medios digitales y blogs que citan al Senador Lamar Smith, el creador de la infame propuesta conocida como SOPA, quien ha decidido retirar la propuesta del congreso estadounidense.
He oído las críticas y me tomo en serio sus preocupaciones acerca de la legislación propuesta para solucionar el problema de la piratería online. Queda claro que necesitamos reenfocar nuestra visión de cómo reparar el problema de ladrones extranjeros que roban y venden invenciones y productos americanos.
El comité continuará trabajando con los propietarios del copyright y las compañías de internet para crear propuestas que luchen contra la piratería online y protejan la propiedad intelectual americana. Todas las aportaciones de organizaciones o individuales que tengan una opinión diferente serán bienvenidas.
Esto abre una nueva visión y establece un camino que podría ser mejor para un futuro donde los derechos de autor sean respetados, las empresas prosperen y la distribución de la cultura, el entretenimiento y conocimiento no se detengan por intereses mezquinos.
El también Senador estadounidense Harry Reid, creador de la PIPA también ha retirado su propuesta. PIPA y SOPA están acabadas, prácticamente. El golpe fue mortal para ambas iniciativas y lo que ha dado el tiro de gracia fue, sin querer, el retiro de las web asociadas de Megaupload y el encarcelamiento de su personal. La acción, más allá de ser legal o no, deja claro que para que un gobierno actue de esta forma no necesitaba nuevas leyes. El concentrador de descargas cayó, pero no calló. Fue defendido por el grupo de Hacktivistas Anonymous, quienes realizaron la mayor operación en contra de asociaciones pro autores a favor de SOPA y otras parecidas, como el sitio español de la SGAE.
Hoy despertamos en un mundo más libre, un poco más seguro y ligeramente más justo para los ciudadanos de la web. Lamentablemente, faltan muchas cosas más por hacer.
Otra cosa. Muchos cristianos evangélicos conocidos de nosotros en sus perfiles cambiaron sus avatares y algunos blogs también se agregaron a la protesta. Cuando un cristiano comprende que su lugar en el mundo no es el de sólo “rezar padres nuestros” o “imponer manos” y trabaja pro mejorar este mundo, es algo muy bueno. Lamentablemente no vi a ningún lider, cantante, profeta o apóstol milagrero defender este derecho que es de todos. Siempre veo a cantantes famosillos hablando del pecado que es distribuir MP3 de sus canciones con amigos y las consecuencias para “el evangelio”, pero pocas veces los veo hablando adecuadamente de lo que representa como catalizador del cambio en la sociedad el tener la libertad de distribuir libremente un mensaje de transformación espiritual sin barreras económicas o sociales. ¿No será que teman percibir menos “ofrendas” al vender menos discos? Esto es falta de visión y de ética por sostener un negocio cristianizado.
Por último, y perdonen si prefiero esto a citar a la Biblia de forma literal, pero viene muy al caso, tomo este texto que he visto mucho en blogs y que ahora le leí a Alejandro Pistilli en facebook, según veo, publicado también por la revista kairos y que he encontrado en otros lados acreditado a alguien llamado Claudio Cruces:
Creo en Dios porque se hizo humano y se levantó temprano para ir a trabajar.
Creo en Dios porque se hizo carpintero, sabe lo qué es ser obrero y tener que transpirar.
Creo en Dios porque amó a las prostitutas desechando a los reclutas de la religiosidad.
Creo en Dios, ese Dios tan proletario… Ese Dios que se hizo humano para venirme a salvar.
Creo en Dios porque no es un moralista, nunca jode a los artistas ni les dice que cantar.
Creo en Dios porque es Madre, porque es HIJO porque es desaparecido de un gobierno militar.
Yo por eso creo en Dios, no por que sea Dios, Señor, Padre, Amo, Buen Pastor y Maestro, que si bien lo es – ciertamente lo es – antes que cualquier cosa, Dios es Prole.
Viva Jesús y viva su revolución.

