Mudanzas de secretarías ¿se está pensando bien?

Pese a la esperanza que desata el cambio de gobierno hay que entender que los cambios previstos tardarán mucho en dar resultados positivos – si los hay más allá de la eliminación de gastos superfluos – ya que viene un cambio de paradigma que debe ser evaluado:
 
Es muy positivo que se retiren las pensiones a expresidentes y que los funcionarios de altos niveles ganen menos que el ejecutivo, incluso, que él mismo gane menos que su antecesor y que se quiten lujos y derroches del gasto público; se puede decir que ello es lo mejor que ha dicho el tabasqueño hasta el momento; de cumplirse, millones se ahorrarán y el ahorro siempre es bueno. Hasta allí todos (casi) lo aplaudimos, aun muchos que no votamos por AMLO sentimos gusto por estas decisiones.
 
¿Pero desplazar secretarías completas de la Ciudad de México a los estados? Cada secretaría tiene miles de empleados de base (no estoy contando a los de confianza o sujetos a contratos); las secretarías tienen inmuebles propios y rentados. ¿Se van a mover de ciudad las decenas o cientos de miles de empleados con base? ¿Cuántas personas quedarán sin empleo en la Ciudad de México (personal de confianza)? y ¿En los estados existirán suficientes personas con base para cubrir las plazas? ¿Cuál es el plan?
 
Fíjense bien lo que digo: Reduciendo números, simplificando, si en la secretaría de educación, por ejemplo, trabajaran 100 empleados, de los cuales 25 no tienen base, ellos quedarán sin trabajo muy probablemente; 75 deberán moverse a Puebla, pero ¿qué implica? Quizá no quieran cambiarse de ciudad, por lo que sólo 25 empleados estén en condiciones de ir a la nueva sede de la secretaría que les da trabajo. 50 empleados con base deberán realizar trabajo para la administración pública federal dentro de la ciudad de México, pero ¿dónde? ¿Cuál será la logística para esos 25 que sí quieran y puedan migrar? ¿No incrementará ello la burocracia en lugar de controlarla y reducirla? ¿Se tiene un plan para los inmuebles que sí pertenecen a cada secretaría? ¿Quién los comprará si se venden? ¿Se quedarán abandonados? Sería bueno ver los números reales para contemplar las dimensiones del proyecto.
 
Una descentralización tan grande puede ser no sólo un caldo más caro que sus albóndigas. También puede ser una medicina incorrecta, costosa e innecesaria; una ocurrencia prometida en campaña que puede tardar más años que la misma administración para concretarse y con costos que pueden competir con el ahorro en otros aspectos del gobierno nuevo.
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Carlos González "El Samurái"

Monero miembro de la sociedad de caricaturistas de México, fotógrafo, videógrafo, diseñador gráfico y administrador de redes sociales. Respetuoso de toda equidad y generador de cambios sociales para que todos vivamos en armonía. Xalapeño como los que nacieron en la capital de Veracruz, pero por decisión propia.

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